Es posible mirar atrás y recordar con gratitud como nuestro país Colombia ha dado tantos talentos literarios, ha sido cuna de grandes historias y de grandes artistas. Ahora al evocar esas memorias viene a la mente un gran hombre, literario, inteligente, fuerte en sus ideales y creencias, capaz de transformar la realidad y darle toques de magia que capturan al lector y demuestran que cada cabeza es un mundo, y que es posible vivir en una realidad mágica.
Su nombre es Gabriel García Márquez nació en Aracataca, Colombia, en el año 1928 fue un novelista, periodista, cuentista, guionista y editor colombiano.

La partida de este gran escritor, periodista, novelista y ser humano ha impactado a la población mundial, especialmente a los colombianos, en quienes dejo una huella imborrable, donde su único legado son sus preciados pensamientos e ideas plasmados en una cantidad de obras cuyo carácter de importancia ha crecido y aumentado de tal manera que su conocimiento pasa a ser de pura obligación histórica y literaria. La figura de los sueños cumplidos, de las metas alcanzadas y del fruto del esfuerzo y la dedicación por tantos años, se ha ido, nos ha abandonado, la literatura colombiana sufre otro golpe, su obra más importante cobra vida, su muerte deja en el mundo cien años de soledad, sin sus escritos, entrevistas, o apariciones públicas que daban a la población esperanza de conservar a un grande de la literatura.
Ahora solo se respira gratitud, exaltación, honor y esperanza de que en esta nueva era, bajo la sombra de la muerte, renazca en la juventud Colombiana un nuevo exponente que mueva sentimientos, ideas, pensamientos y revolucione la forma de pensar y concebir la literatura tal y como lo hizo Gabriel García Márquez, por el que hoy se viven cien años de soledad.